Nubes

por J.R

He visto ángeles. Volaban alrededor de un círculo de luz, las plumas en sus alas eran caracteres de tipografía occidental. Se desprendían con el aleteo y caían suavemente desde el aire. Con el tiempo perdían sus formas y pasaban a formar una planicie blanca e infinita de nubes. Si saltabas desde el borde la gravedad se invertía, volvías flotando a ellas. La sustancia resultaba suave y cálida al tacto, la gente le daba forma con sus manos. Creaban sillas, mesas y camas, se acomodaban para vivir allí. No sé si los ángeles eran sumergidos como nosotros o si se trataba de una forma acordada por nuestro subconsciente, pero de algo no hay dudas: El soñador había creado un paraíso a su imagen y semejanza. No ví cruz alguna, nada allí recordaba sufrimiento. Era un lugar tranquilo.

Estuve un rato haciendo formas con las nubes. Traté de construir un castillo, como esos de arena en las películas. Estaba terminando las últimas torres cuando algo me golpeó en la mejilla, un niño se reía de mí. Había recogido un poco de suelo, formado una esfera con las manos y encontrado un blanco perfecto en mi concentración. Él esperaba que protegiera al castillo, pero yo me reí también y le lanzé un puñado de niev… digo, nube…. bueno, no importa. Igual no conozco la diferencia. No es usual que alguien comparta sueños así en la red, y menos gratis. Tres días después el vidente apareció en las noticias: Fué encontrado con el cráneo abierto en una habitación miserable del interior de la ciudad.

Tomaron sus implantes neuronales. La bóveda celeste fué abierta con un martillo oxidado, el firmamento se resquebrajó mientras le arrancaban las estrellas. Lo encontraron con la cabeza entre dos ladrillos. El titular en las noticias lo anunció como otro adicto a las visiones compartidas, pero su ubicación coincidía con las coordenadas que yo había trazado. Si yo pude hacerlo obviamente el mercado negro también. Conservo el código de la visión, pero no puedo reconstruir el paraíso. Falta la gente, y más importante aún, no soy creyente. Los ángeles no aparecen, no hay nubes. No puedo dejar de pensar que bajó por segunda vez del cielo, otra vez lo crucificamos.

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